¿Cómo saber el grado y los detalles de una lesión muscular?

En nuestra vida casi todos nos hemos encontrado con dolores debido a fuertes esfuerzos o por una acción continuada realizada casi diariamente. La mayoría responden a lesiones musculares y no nos damos cuenta de lo que realmente significan. No sabemos a qué se deben ni cómo detectarlas.

Empezaremos por definir y clasificar las lesiones musculares para profundizar sobre el tema.

Una lesión muscular, como apuntábamos antes, se produce por exceso de esfuerzo o por sufrir un golpe. Estas lesiones suelen afectar mayoritariamente a quienes practican deporte, aunque no te escapas del riesgo de contraerlas en la rutina diaria, por ejemplo, si trabajas en cadena.

Tipos de lesiones musculares

Sería ideal realizar un calentamiento previo al trabajo que vayas a realizar. Sin embargo, normalmente no le damos importancia a eso y provocamos que se produzcan este tipo de lesiones:

1. Sobrecarga muscular: es el primer nivel de lesión muscular, concretamente es una lesión progresiva. Se produce cuando el músculo ha realizado un gran esfuerzo y se encuentra contraído, generando ciertas molestias al contacto. El tratamiento aconsejable es el descanso, muy recomendable tras la realización de un esfuerzo importante.

2. Contractura: es otro tipo de lesión progresiva, en la cual el dolor es más agudo. Puede darse al coger más peso del que podemos soportar o simplemente al adoptar una mala postura, ya sea al dormir, al sentarnos o al andar. Si alguna vez te ves afectado, debes saber que la forma más efectiva de tratarla es mediante masajes, que deben darse rápidamente para que el malestar no se vuelva crónico.

3. Tirón muscular: estamos ante un tipo de lesión muscular que afecta directamente al músculo. Produce dolor y casi siempre viene acompañado de hematomas. Se da por la mala ejecución de un ejercicio y la solución es el reposo, para que el músculo vuelva a su estado normal.

4. Desgarro muscular: es el tipo de lesión directa más grave, ya que se trata de una ruptura total de fibras musculares. Produce un gran dolor y debe tratarse con un vendaje y la inmovilización de la zona afectada.

Localización de las lesiones

Una vez que hemos definido y clasificado este tipo de lesiones, es interesante hablar de la manera de localizarlas. Hay casos en los que lo más recomendable es realizar pruebas para determinar el alcance de ciertas lesiones. La resonancia magnética es la más conveniente en este caso. Esta prueba se usa para detectar ciertas lesiones que de otra forma no podrían verse, como sucede con el ecógrafo, con el que se observan solo las más evidentes.

De una manera más exhaustiva, pues poseen más sensibilidad que otros instrumentos, las resonancias detectan las lesiones más profundas y poco frecuentes y son capaces de ofrecer un diagnóstico más claro y específico.

Es necesario dar importancia a la realización de esta prueba para determinar el alcance de las dolencias, pues sin un diagnóstico adecuado no se puede aplicar el tratamiento que solucione de manera óptima estas lesiones. Todo esto debe ir acompañado de un conocimiento amplio de la anatomía humana y de un protocolo de estudio según las características del paciente.

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