Celebra el campeonato de invierno como toca

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cavas champagne

Cada fin de semana acontecen cientos de eventos y competiciones en los distintos puntos del mundo. Una de las tradiciones más arraigadas para sus festejos es que los ganadores celebren las victorias con un baño de cavas y champagnes.

Un símbolo de alegría con el que terminan tanto los aficionados como el resto de componentes del podium, empapados de esa espumosa y efervescente bebida.

¿Dónde surge la tradición de celebrar con cavas y champagnes?

Este tipo de festejos tiene una gran historia detrás. Tienes que retroceder algo más de un siglo para encontrar el primer evento en el que se festejó la victoria del campeón con cavas y champagnes. Fue en 1907 en el rally Pekín-París.

Esta competición automovilística duró cerca de dos meses hasta completar los 15.000 km de distancia que separan a ambas ciudades. Para aumentar la chispa de la competición, los corredores solo sabían el punto del que tenían que partir y al que tenían que llegar, pero no cuál era el recorrido idóneo para salvar la distancia.

Tan solo cuatro corredores acabaron la carrera. El primero de ellos llegó a París con una semana de ventaja sobre el segundo participante. Allí lo esperaba un importante empresario francés, que le obsequió con una de sus mejores botellas de champagne.

La primera ducha de champagne llegó en 1967

Después del rally Pekín-París se sucedieron otras competiciones del motor en el que botellas de cavas y champagnes hicieron acto de presencia. No sería hasta 1967 cuando a un piloto se le ocurriese agitar la botella y bañar a los presentes como demostración de su euforia.

Fue concretamente en la prueba de Le Mans, en la que resultó campeón Dan Gurney. Para este piloto estadounidense ganar las 24 horas de Le Mans fue muy importante en su trayectoria. A esta victoria le prosiguieron numerosos triunfos en otras competiciones.

Esa euforia y satisfacción desmedida que desprendió Dan Gurney al agitar la botella de champagne y bañar al resto de participantes y aficionados se ha visto reflejada a partir de entonces en todos los podium. Fue un acto espontáneo que ha acabado simbolizando una tradición.

La lotería también se celebra con cavas y champagnes

Agitar botellas de cavas y champagnes ya no solo forma parte de las competiciones deportivas, sino que se ha trasladado a cualquier acontecimiento que esté marcado por grandes emociones como es la celebración de la lotería de Navidad.

Cada año ves en pantalla a los ganadores del sorteo de la lotería de Navidad brindando con cava y champagne, bañando a familiares y amigos como muestra de esa felicidad tan inmensa que sienten. Una alegría que estalla igual que una botella de cava cuando se descorcha.

Las casualidades y los gestos espontáneos crean tradiciones y costumbres que forman parte ya del día a día. En 1967 fue un acto divertido ver cómo se celebró la victoria de Le Mans de esta forma. Ahora sería impensable no sacar botellas de cavas y champagnes para festejar la felicidad desmedida que supone una gran noticia.

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